El Mito de la Peligrosidad: Desmitificando la Relación entre Psicopatología y Conducta Delictiva
- IselaAltamirano Construyendo Alternativas

- 16 ago
- 4 min de lectura
Por: Mtra. Isela Altamirano
Psicóloga clínico-forense, psicoterapeuta y perito oficial
Una de las asociaciones idiosincráticas más comunes en la cultura popular y en la narrativa que utilizan los medios de comunicación, que incluso prevalece en el ámbito judicial, es la idea de que existe una relación directa, causal y casi imposible de separar entre la presencia de un trastorno mental -psicopatología- y la comisión de delitos. Estableciendo el "algoritmo" así: “a mayor psicopatología, mayor peligrosidad criminal” fórmula que hasta el momento carece de sustento científico y que sigue alimentando el estigma social que la salud mental puede tener distorcionando incluso la justa administración de justicia.
Sin embargo, esta asociación no es inocente. Pareciera existir en nosotros una curiosidad interna que nos impulsa a acercarnos al "mal", pero no sin antes racionalizarlo. Es una forma de no caer en la desesperación de aceptar que la capacidad humana para hacer daño no responde a una enfermedad mental.
Posicionarse desde ahí es casi automático: nos permite justificar nuestra propia tendencia al daño. Me incluyo entre quienes alguna vez hicieron esa asociación, y admito que desarmarla ha sido un proceso continuo de aprendizaje sobre la libertad y la psicopatología.
Como peritos, debemos recordar que la objetividad y el escepticismo van siempre por delante; solo así es posible discernir y leer con verdadera integridad las evidencias que emergen de una investigación.
Hoy te cuento entonces un poco de cómo desde mi experiencia y formación se llega a la comprensión de que la psicopatología y la conducta delictiva son dos constructos independientes, que si bien pueden cruzarse en ciertas situaciones, no implica que mutuamente haya una forma lineal de conexión e incluso necesaria.

1. Un error común es pensar que Diagnóstico es Delito.
La evidencia que la ciencia forense muestra hasta el momento no logra sostener por completo la conexión directa entre diagnósticos de psicopatología y delito, incluso se podría pensar que muchas personas que presentan un trastorno de salud mental como tal es altamente probable que no cometan un delito. Por tanto, es necesario decir y tener presente que la mayoría de los delitos son perpetrados por personas que no presentan ningún diagnóstico de trastorno mental grave.
Asumir que la presencia de un diagnóstico (ya sea depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia o rasgos de personalidad) explica por sí solo la comisión de un ilícito implica un grave sesgo de atribución. Por ejemplo Skeem, J. L., Winter, E., Kennealy, P. J., Louden, J. E., & Tatar, J. R. (2014) pudieron confirmar que los factores que realmente explican la conducta criminal en personas con trastornos psicológicos son exactamente los mismos que en la población general: las llamadas necesidades criminógenas del modelo RNR (Riesgo-Necesidad-Responsividad), tales como actitudes antisociales, redes de pares delictivas, historial de conducta antisocial e inestabilidad sociofamiliar, son más importantes de considerar que la psicopatología en sí misma.
Por tanto hay que tener en claro que la conducta criminal es un fenómeno multicausal y multifactorial en el que confluyen variables psicosociales, dinámicas relacionales, factores socioeconómicos, consumo de sustancias y oportunidades contextuales.
2. Las Personas con Diagnóstico como Víctimas, no como Agresores
Uno de los hallazgos más consistentes en la victimología forense revela una realidad muy ruda e incluso opuesta al estigma habitual: las personas que viven con condiciones de salud mental severas tienen un riesgo significativamente mayor de ser víctimas de violencia y delitos que de cometerlos. Y te lo explico en corto:
Existe mayor Vulnerabilidad Social y Relacional: El aislamiento, la falta de redes de apoyo, la marginación económica -aunque no es exclusiva- y la estigmatización colocan a este grupo poblacional en una situación de alta vulnerabilidad frente a abusos físicos, patrimoniales y emocionales.
Se puede presentar una Invisibilización Procesal: Cuando una persona con diagnóstico sufre un delito, su testimonio con frecuencia es cuestionado o desvalorizado debido a prejuicios psicopatológicos, dificultando su acceso efectivo a la justicia.
3. El Rol Técnico de la Psicología Forense: Establecer el Nexo Causal
Desde el punto de vista del peritaje psicológico forense, evaluar a un posible imputado o a una víctima no consiste exclusivamente en colocar una etiqueta diagnóstica del DSM-5 o CIE-11. El verdadero desafío técnico y científico radica en determinar si existió una relación funcional o nexo causal específico entre el estado psíquico de la persona al momento exacto de los hechos y la conducta tipificada por la ley.

A. Capacidad Cognoscitiva y Volitiva
Para que una patología sea jurídicamente relevante en materia penal, debe haberse demostrado que alteró directamente la capacidad del sujeto para comprender la ilicitud del acto o para determinar su conducta conforme a dicho entendimiento. Si no existe esta afectación directa al momento del hecho, la presencia del diagnóstico es irrelevante a efectos de imputabilidad.
B. Variables Mediadoras y Moduladoras
En la mayoría de los casos donde coexisten clínica y delincuencia, el verdadero factor explicativo no es el trastorno mental per se, sino variables interrelacionadas como el consumo problemático de sustancias, la impulsividad, la vulnerabilidad sociofamiliar o la falta de acceso a servicios integrales de salud mental.
A manera de cierre
El avance en el ámbito de la psicopatología forense invita e incluso exige superar dogmas y prejuicios. Hoy sabemos que ni la psicopagología implica delincuencia, ni la delincuencia presupone un trastorno mental. El razonamiento jurídico y la práctica pericial requieren converger en un continuo análisis ético, riguroso e individualizado que sopese la evidencia científica, respete los derechos humanos y evite la patologización del delito así como la criminalización de la salud mental. De esta manera se garantiza una impartición de justicia objetiva, justa y basada en evidencia.
Dudas o inquietudes? acércate, conversemos y juntos Construyamos Alternativas!



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